martes, agosto 15, 2006

El otro hombre que quiere terminar las locuras de Chávez

Manuel Rosales, de 52 años, único político que venció dos veces al chavismo, reelecto en el 2004 como gobernador del petrolero estado de Zulia, logró unificar a una oposición que parecía desorientada y asegura que puede derrotar a Hugo Chávez en las elecciones de diciembre en Venezuela.

Cuando muchos auguraban un nuevo fracaso opositor, tras largos meses de dilema entre abstencionismo o participación, Rosales encabezó un acuerdo inédito por consenso para enfrentar una misión que perece imposible: impedir la reelección de Chávez.

Chávez reaccionó con su estilo desafiante y lenguaje pugilístico. ''Ya que el panorama está un poco más claro, ojalá mis contendores no tiren la toalla antes de que suene la campana'', dijo Chávez, retando a la oposición a no retirarse como lo hizo en las legislativas de diciembre, propiciando un sonoro abstencionismo de 75 por ciento.

Pero Rosales fue claro al lanzar su desafío: ''No vamos a detenernos en la mitad del camino, vamos a Miraflores'', el palacio presidencial.

Padre de siete hijos y católico practicante, devoto de la virgen de Chiquinquirá, el gobernador del estado más poblado de Venezuela con 3.5 millones de habitantes tiene un estilo reservado, distinto a su extrovertido adversario.

Aunque en su primer discurso como candidato único alzó la voz y disparó contra los pilares del chavismo: la política social de las llamadas 'misiones' y la diplomacia de choque con Estados Unidos.

Conocedor de las críticas al gobierno por presunta corrupción, Rosales prometió gobernar ''sin abuso, sin crear confrontaciones entre todos los venezolanos'', apuntando a la actual polarización política, que ha creado una amplia capa que no está ni con Chávez ni con la oposición radical.
Pero no pudo evitar reconocer que la clave de cualquier gobierno en Venezuela es la administración de la renta petrolera: columna vertebral en lo social será ''iniciar la distribución cierta de nuestra riqueza petrolera'' mediante un salario mínimo para cada desempleado, prometió.

En su estado natal, limítrofe con Colombia y donde se produce el 46 por ciento del petróleo así como la mayor parte de la carne y de la leche que los venezolanos consumen, Rosales se labró fama de buen administrador.

''La primera medida que tomaremos será ordenar que no se regale ni un dólar más, ni un barril de petróleo más a naciones extranjeras mientras en Venezuela existan niños hambrientos, desempleados y gente en la miseria. Eso va para los convenios firmados con Cuba y con cualquier otro país'', advirtió.
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