miércoles, febrero 25, 2015

Sobre los virajes de Haya


Por Daniel Paradi

Nuestra izquierda intelectual debería finalmente abandonar el discurso de la “traición a los ideales primigenios de Haya de la Torre” por parte del mismo Haya y estudiar más científicamente  la evolución y etapas de su pensamiento, del mismo modo que se estudia la trayectoria de otros científicos sociales e intelectuales. Algunos ejemplos: Marx tuvo una etapa llamada marxiana y otra propiamente marxista  o el mismo Sartre, con sus críticas a la razón dialéctica y su particular lectura de los postulados del autor de El Capital. Un caso más cotidiano es el de nuestro recordado Javier Diez-Canseco: ¿pensaba igual en 1978 que en sus últimos años? Por todas estas razones, en un reciente artículo he planteado dividir el pensamiento de Haya en dos etapas: La antimperialista y la interamericanista.
Como señala Carlos Aguirre en su importante reseña del libro USTED FUE APRISTA de Nelson Manrique, si se trata de buscar los escritos primigenios de Haya para contrastarlos con los posteriores y concluir que moderó su discurso, el resultado será siempre afirmativo. Al contrario, si leemos detenidamente El Antiimperialismo y el APRA (supuestamente la obra emblemática de su etapa radical) notaremos que ya desde entonces Haya nos habla de negociar con el imperialismo porque se requieren sus capitales y tecnología. También constataremos que ya plantea que la democracia es el sistema ideal para América Latina. Su pensamiento posterior mantendrá siempre esas premisas aunque su posición del fenómeno del imperialismo pasará de la confrontación en el sentido de unir América Latina para negociar en igualdad de condiciones, al de formar un bloque regional y colaborar con él para obtener el beneficio mutuo, que es de lo que trata el mundo de hoy, el de la globalización.
Creo que la cuestión de los virajes, que tampoco son un problema per se, salvo cuando se lleva al extremo de plantear "la traición de la ideología primigenia", refleja más bien la frustración de la izquierda marxista que esperaba del APRA la revolución violenta. Cuando leemos, USTED FUE APRISTA de Nelson Manrique, encontramos persistentemente ese reclamo. Por qué no se sublevó aquí, por qué no se sublevó acá. Quizá lo que pasó fue que no quería sublevarse sino llegar a acuerdos para la consolidación de la democrática, que es como Sinesio López y Martín Tanaka interpretan su alianza con Prado en 1956.
En todo caso, me parece que la evolución ideológica y las alianzas del APRA de 1956 con Prado y de 1963 con Odría son cosas distintas. No es que estas respondan a aquella. Creo,  más bien, que dichos pactos deben tratarse como coyunturales, principalmente el de 1963 del que he sido y soy crítico. No me pareció una opción, entonces, la alianza del APRA con AP de Fernando Belaúnde pues este se portó muy mal con Haya en 1962, denunciando fraude electoral y jugando en pared con los militares golpistas que le impidieron al patriarca aprista alcanzar la presidencia. Estos temas, también de coyuntura, debieron influir en los ánimos apristas que buscaban apremiados la presidencia de un Víctor Raúl que ya contaba 67 años. Sin embargo, tal vez el APRA debió quedarse sola en el Congreso sin aliarse con UNO, pues esta alianza sí tuvo una lectura de traición ideológica  en algunos propios y muchos extraños.
En fin, el tema sale a la palestra cada tanto como en el artículo dominical de mi amigo José Alejandro Godoy y el debate sigue abierto. Yo quiero terminar insistiendo en mi tesis de que, a casi 4 décadas de la desaparición física de Haya, su obra debe sujetarse más al estudio académico y menos a la polarización política que en su tiempo suscitó. Así podremos otorgarle a este peruano ilustre el lugar que le corresponde en el pensamiento político latinoamericano del siglo XX.
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