domingo, octubre 11, 2015

LOS CIRINEOS


Por César Campos Rodríguez
 
Durante la intensa campaña presidencial del año 1985, escuché alguna vez al legendario líder aprista Luis Alberto Sánchez sugerirle al joven candidato Alan García algo que no debe extraviarse de toda observación política. “Cuídate de los Cirineos”, dijo quien luego llegaría a ocupar la primera vicepresidencia de la República y por segunda vez en su vida la dirección del Senado.

La metáfora del también tres veces rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos aludía a Simón de Cirene, el humilde hombre del campo que fue obligado por los romanos a colaborar con Jesús de Nazareth cargando un pedazo de la cruz en su camino al Gólgota. El Cirineo desde entonces es mentado como aquél que cumple el destino de apoyar o asesorar a un líder.
 
Nunca llegué a desentrañar si Sánchez –un nihilista consuetudinario y a veces divertido– quiso referirse en esa ocasión a algunos personajes puntuales que rodeaban a García. Alguien de su entorno sólo me refirió que resentía a quienes querían llevar a Alan hacia posturas más radicales de izquierda.
 
Recordemos que eran los tiempos del Alan amigo de Corea del Norte, antiimperialista y figura visible del tercermundismo. Sánchez fue uno de los más sólidos opositores dentro del mismo gobierno aprista a la estatización de la Banca, entidades financieras y compañías de seguro.
 
Pero los Cirineos siempre son dignos de observación aunque –claro está– las decisiones finales de una estrategia de campaña recaen sobre el mismo candidato. Éste a veces se rebela ante los consejeros, no les hace caso y proclama que su “olfato” lo lleva a conducirse por una ruta distinta a la recomendada. Cargan en el balance final la responsabilidad del éxito o el fracaso.
 
Al finalizar la primera parte de la jornada electoral del 2011, en el ánimo de preservar la infalibilidad del líder, Alejandro Toledo, su esposa y algunos dirigentes de Perú Posible, terminaron culpando a Carlos Bruce –jefe del comando de campaña– de sus desgracias en las urnas. Sin embargo a todas luces fue el mismo Toledo quien se había disparado constantemente a los pies, luego de encabezar un tiempo las encuestas para retornar a palacio. Bruce no tuvo que ver directamente con el rezago del aspirante chakano.
 
Hoy se habla del estratega uruguayo Roberto Izurieta como el asesor que impuso a Keiko Fujimori la partitura de Harvard. “Hildebrandt en sus Trece” nos cuenta que Uzurieta le pide a Keiko romper con su padre, causando el desconcierto de la vieja guardia fujimorista. Sí la veo a Keiko (como a Pedro Pablo Kuzcynski) más sensible a la voz de los consejeros que García, Toledo o Luis Castañeda Lossio. Incluso, la veo vulnerable a la voz que le suene lógica aunque ella todavía no sepa cuál es la suya.
 
Pero repitamos con Sánchez a todos los candidatos: cuídense de los Cirineos. Cuídense sobre todo de quienes les disfrazan la realidad de la calle o la comarca y subestiman las tendencias más claras de la percepción popular.
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