domingo, mayo 05, 2019

LAS LÁGRIMAS DE UN PUEBLO

A PROPÓSITO DE LA INESPERADA MUERTE DEL EX PRESIDENTE PERUANO ALAN GARCÍA.


Por el c. Edgar Valdivia Isuiza

“La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré por toda la eternidad”. Nelson Mandela (1918-2013) Abogado y político sudafricano.
Transcurrían las primeras horas del infausto miércoles 17 de Abril del 2017, el cielo iquiteño se mostraba con sus nubes grises, amenazaba lluvias matutinas, los noticieros mediáticos inundaban sus ondas con crónicas relacionadas con la decisión judicial que disponía el allanamiento de la vivienda y detención preliminar del ex presidente peruano Alan García Pérez. Decisión judicial, que rumores tras rumores, blandía como una espada de Damocles desde hace tiempo sobre la persona del ex presidente, que se había convertido en un trofeo de guerra a mostrar a cualquier precio, por sectores gubernamentales y judiciales, para dar rienda suelta a sus voraces objetivos inquisidores y de aniquilamiento contra opositores políticos, que les perturbaban los procaces planes de quienes detentan actualmente el Poder en el Perú. Las noticias que fluían con mayor intensidad casi no sorprendían a nadie, más bien corroboraba en el sentimiento ciudadano una creciente sensación que no se gobernaba, sino que más bien la política estaba al servicio de otros fines ruines.

Alan Garcia en mitin popular en Plaza 28 de Julio.

Pero si sorprendió que en determinado momento muchos ciudadanos que caminaban en la principal calle de la capital amazónica, estallaran en llanto. Se había filtrado en los medios informativos que el ex presidente Alan García, había fallecido como consecuencia de la intervención judicial en su domicilio de la ciudad de Lima. Había gran incertidumbre sobre el tema, lo que hacía que la ansiedad de la psicología de las personas crezca con mayor intensidad. Eran hechos que parecían improbables o increíbles, pero que sin embargo, empezaban a circular con evidencia cada vez más consistente. Hasta que, finalmente, la información fue confirmaba con el anuncio del fallecimiento de Alan García, quien había sido trasladado a un Centro Hospitalario para atenciones de emergencia, en razón que su integridad física estaba en serio riesgo por gravísimas heridas causadas por arma de fuego, se había infringido un disparo en la sien. La información oficial sobre el deceso del ex presidente peruano convergió abruptamente la atención ciudadana, paralizando por segundos las actividades cotidianas. Las lágrimas emergían de los ojos de quienes al margen de temas políticos partidarios valoraban la fructífera trayectoria del ex presidente peruano. Eran las lágrimas de un pueblo que llora a un líder de polendas. La noticia había causado impacto espontaneo en los sentimientos personales.

Alan Garcia como Presidente de la Republica ante el pueblo de Iquitos en 1986.
Desde finales de la década de 1970, luego de su retorno de Europa al concluir sus actividades académicas, Alan García había captado la atención ciudadana. En el caso de Loreto, estuvo por primera vez en Iquitos en el año de 1978 cuando presidio un mitin de gran concurrencia popular en la cuadra 10 del Jirón Arica, en los exteriores de la vivienda donde funcionaba la sede del Partido Aprista Peruano. Inicialmente estaba previsto el arribo del jefe y fundador del APRA Víctor Raúl Haya de la Torre, por razones de salud cancelo su viaje y lo designo como su representante en el evento de Campaña Electoral sobre candidaturas a la Asamblea Constituyente. Sus grandes dotes de orador y su gran dominio sobre la ideología aprista dejo huellas palpables en los concurrentes.

En el año de 1983 y en un periplo de 7 días desde Pucallpa por los ríos Ucayali, Marañón y Ucayali en la motonave fluvial “Augusta”, en contacto con pueblos y comunidades volvió a Iquitos en calor de multitud, en su calidad de nuevo Secretario General Nacional del aprismo y potencial aspirante del APRA a la candidatura por la Presidencia de la República. Su ingreso por el puerto de Venecia y el mitin realizados fueron multitudinarios. El contenido innovador que imprimía a sus mensajes calaba, especialmente en el segmento juvenil.

Volvió nuevamente en 1985, siguiendo la misma ruta, pero por vía aérea, en el periodo de Campaña de Elecciones Generales. El APRA tuvo tres diputados elegidos. En 1986 retorno a la capital amazónica en su calidad de Presidente de la República, siendo recepcionado en el aeropuerto internacional de Iquitos por una multitud ciudadana que le acompaño durante su recorrido de varios kilómetros hasta la plaza 28 de Julio, presidiendo uno de los gigantescos mítines de la historia política de Loreto. En pocas semanas se realizó las Elecciones Municipales, el APRA en Loreto gano en 44 de 45 Municipalidades.

En 1988 estuvo en la localidad de Caballo Cocha, en el trapecio amazónico, para la suscripción de un Acuerdo de Cooperación sobre Planes de Desarrollo Integral Bilateral Fronterizo con el presidente Virgilio Barco de la república de Colombia.

En el 2001 en Campaña Electoral General de ese entonces, luego de su retorno del exilio, preside otro multitudinario mitin en la Plaza 28 de Julio de Iquitos, pese a la previa intensa lluvia. En el 2002 vuelve a Iquitos para otorgar respaldo al candidato provincial de Maynas del APRA. En el 2004 participa en las inauguraciones de la plaza de Munich y en la apertura de las Boticas del Pueblo. En el 2006 preside un mitin popular en el Estadio Max Augustin de Iquitos con una impresionante concurrencia, pese a que el mitin se realizó en horas de la mañana. En el 2011, nuevamente como Presidente de la República inaugura el emblemático Colegio Nacional de Iquitos, el agua potable de Rumo cocha, anunciando la construcción de la emblemática Gran Unidad Escolar Mariscal Oscar R. Benavides y abre las rutas para la gestión de la carretera San Juan-Santa Clara.

En el 2016 retorna a Iquitos como candidato a la presidencia de la República por el APRA.

La breve recopilación de la cercanía de Alan García con los loretanos, justifican las lágrimas espontaneas y naturales de muchos ciudadanos, en reconocimiento a su consistente liderazgo, solida personalidad e inquebrantable identidad con Loreto, una región que requiere más soporte del Estado peruano. Además, asumían que la más difícil decisión de su vida, fue una respuesta de coraje ante el abuso de una justicia artera, venal y cuchillero, que sin acusación fiscal o juicio con prueba alguna intentaba ultrajarlo y humillarlo al paroxismo. Alan García no acepto ser sometido a tamaño vejamen, prefirió defender su honor y su dignidad con la muerte. Se cierra un capítulo de 29 años de incesante, vil y cruenta persecución, a quien puso por primera y segunda vez al APRA en la presidencia de la República. La historia se encargara de asignarle el privilegiado lugar que el corresponde en el devenir del Perú. En otro escenario, corresponde a todos los peruanos exigir la restitución de la plena independencia de Poderes, con Jueces y Fiscales que estén a la altura de un país democrático que hace decencia y docencia y que no se somete a los gobernantes de turno.
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