viernes, septiembre 01, 2006

EL PROBLEMA HISTORICO DE NUESTRA AMERICA

Por Victor Raul Haya de la Torre

América Latina no tiene por desgracia un nombre. Padece de la falta de una expresión unánime que comprenda a toas las naciones situadas al Sur del Río Bravo y que se extienden por el vasto continente hasta la Patagonia y la Tierra del Fuego. Ya hemos examinado en la proposición "Europa y las dos Américas" el significado de los nombres que se nos atribuye como realidad geográfica e histórica. Podemos hacer un resumen, o mejor un esquema amplísimo usando la terminología matemática. Hispanoamericana igual Colonia; Latinoamericanismo igual Independencia y República; Panamericanismo igual Imperialismo, e Indoamericanismo igual unificación y libertad.

Método dialécticoPara enfocar nuestra realidad, para estudiar el complejo histórico de los veinte pueblos de América Latina no se ha empleado un mirar justo. Se ha pretendido siempre relevar lo episódico, anecdótico y circunstancial sin acometer la esencia misma de nuestra realidad. Creo que el mejor método que se debe emplear en la investigación de nuestros fenómenos históricos es el método hegeliano, vale decir la dialéctica.El método hegeliano aplicado a la historia tiene un ancestro en Heráclito de Efeso. Nada permanece, todo deviene, decía el formidable pensador griego. La unidad resulta de la concordancia de los contrarios. La noche sigue al día, la muerte al nacimiento, el sueño a la vigilia y no se estima el valor sin el peligro y la salud sin la enfermedad. Todo deviene, resumía el heleno como cuando nos bañamos en un río que siempre es y no es el mismo en cada instante. Empero, Heráclito era un fatalista. Su filosofía que tenía en cuenta la libertad dentro del proceso del devenir.Hegel depurando las experiencias del griego acomete el problema certeramente. "La naturaleza debe ser considerada como una serie de grados, uno de los cuales resulta del otro", escribía. Todo concepto siendo limitado lleva en sí su negación, pero la negación da origen aun nuevo elemento positivo. Se niega sólo el contenido limitado; la negación significa que entra en vigor un nuevo concepto. Es de aquí que surge el sistema de las tríadas de Hegel. Todo concepto propuesto se niega luego estableciendo la unidad de las antinomias, para llegar ala unidad superior que comprende a la vez la posición y la negación, tesis y antítesis, retornando nuevamente al mismo proceso, en un corso y ricorso inextinguible.

La base del sistema hegeliano parte de esta proposición: ser: tesis, no ser, antítesis, llegar a ser, síntesis, devenir. Hegel pone frente a la inocencia del niño el purgatorio de la duda y de esta oposición resulta el carácter firme y armónico. El grano de semilla se disuelve para que surja la planta, pero la planta conserva lo esencial del grano de simiente para el nacimiento de la nueva planta, Quería Hegel explicar así la conservación de las fuerzas y de los valores de la existencia.

La muerte es el fin de la vida pero no el aniquilamiento de la esencial vital. El hombre porta en sí, conspirando, el germen de la muerte. Esquemáticamente resulta:posición - negación - unidad superior tesis - antítesis - síntesisEl sistema de Hegel abraza en un esfuerzo genial, la naturaleza, la política, la religión y la estética, y abarcando a su y vez esta última, arquitectura, escultura, pintura, música y poesía.

Evolución, Revolución, ViolenciaEste método ha sido aplicado por Marx a las sociedades europeas. Toda sociedad lleva consigo gérmenes de su propia destrucción, como todo organismo. Ya lo dijo, el hombre porta en sí el mal que lo ha de matar. El hijo es la negación del padre, la síntesis mejor del padre y de la madre. Mientras el hijo crece el padre declina, cuando el hijo adquiere vigor el padre se agota.La sociedad feudal en Europa sufre idéntico proceso. El señor feudal con su castillo, sus siervos y la gran propiedad son la tesis. El burgués de las ciudades nacientes, dueño de la riqueza y del comercio es la antítesis. La Revolución Francesa, violencia, destrucción, es la síntesis que corona la sociedad capitalista.Dentro de toda sociedad las clases y sus sistemas evolucionan, negándose mutuamente. De la pugna florece la nueva sociedad, fruto de la violencia. La solución de los contrarios es la revolución.

La tesis americana precolombianaVeamos qué resulta de la aplicación de este método histórico a la historia americana.La negación de la negación viene a ser las sociedades indígenas organizadas, los quechuas y los aztecas. El comunismo primitivo de la organización incaica alcanza maravillosas proporciones. Económicamente los quechuas habían implantado un socialismo, que aunque teocrático e imperial, impedía la posesión privada de la tierra, única fuente de producción en esa sociedad campesina. La unidad del Imperio Incaico se había realizado en un vasto territorio, desde el Sur de Colombia hasta el Noroeste de la Argentina, con una población de más de veinte millones de habitantes. El Ayllu, la comunidad indígena -superexiste aún, pese a la conquista y a la república- unida también por la sangre, era la célula del Imperio.

El sistema azteca era en verdad diferente. Se puede decir que mientras los Incas eran socialistas, los aztecas eran individualistas. Sin embargo, aunque existía propiedad privada en la sociedad azteca, el callpulli, comunidad de trabajo -germen del ejido,- daba un tinte socialista a esta organización, cuyo postulado era como el de los Incas: El que no trabaja no come.Plejanov, el gran teórico socialista, precursor de la Revolución Rusa, aplica el determinismo histórico al descubrimiel1to y conquista de América, Los conquistadores españoles estaban acicateados por las soñadas riquezas de la India, cuyo camino habían acercado las Cruzadas y las expediciones de los navegantes portugueses, con el descubrimiento, se presenta en América la gran.
Antítesis hispánicaLa conquista española en América no es empero la única causa de disolución de las sociedades indígenas. En los imperios azteca y quechua existía el germen de su propia destrucción. En México las tribus enemigas de la Confederación azteca eran un agente poderoso de ruina. En el Imperio de los Incas, la división de éste entre los dos hijos de Huayna: Atahualpa y Huáscar, determinó una crisis que permitió la invasión española, Los conquistadores hispánicos encontrarol1 una resquebrajadura por donde se introdujeron, dando el golpe definitivo.

El antagonismo entre los invasores hispánicos y los indígenas de América es tremendo, Políticamente: la monarquía española se enfrenta a las monarquías teocráticas indígenas. Económicamente: el feudalismo frente al socialismo o comunismo primitivo aborigen. Religiosamente: el monoteísmo católico contra el politeísmo, o mejor, panteísmo indígena. La raza blanca a la raza autóctona de bronce, El hierro de los conquistadores, la técnica, las armas de fuego, al cobre y a las deficientes lanzas de los indios.

La síntesis colonialLa implantación del sistema colonial en América solucionó la oposición de los contrarios, el antagonismo del comunismo primitivo con el feudalismo europeo, pero no completamente. El feudalismo virreinal en el gobierno va destruyendo la comunidad india, mas, ante su resistencia, tiende a coexistir con ella. La religión transa igualmente y el cristianismo se injerta en el olimpo indio. Las razas se mezclan resultando el mestizo, que vive junto al indio puro. Al mismo tiempo el hijo del español educado y vital izado en América, se transforma en el criollo, distinto al tronco de origen.

Dentro del proceso de la colonización española en América encontramos diferencias remarcables. Cortés, conquistador de México, construyó sobre las bases de la vieja Tenochtitlán, la actual ciudad de México. Consolidó el nuevo régimen sobre las ruinas del antiguo. En el Perú ocurrió cosa distinta. Pizarro, más analfabeto que Cortés, si cabe, dejó de lado la antigua capital del Tahuantinsuyo, la imperial ciudad del Cuzco, y construyó la ciudad de Lima en la costa, lejos del foco de la civilización destruida, simbolizando así el desarraigo, la negación que germinaba ya en la síntesis propuesta.

La invasión española va planteando con la colonia su propia negación. La colonia es el nuevo sistema que alimenta la nueva antítesis. El indígena es dominado y vencido, pero de la clase criolla, heredera de la raza conquistadora, surgirá; la nueva negación determinada por las condiciones económicas.

La colonia está dominada por la clase feudal o latifundista formada por la aristocracia y el clero y el comerciante que aparece como intermediario para la exportación de efectos con metrópoli. Económicamente la cuestión se plantea así: monopolio feudal, tesis; concurrencia, antítesis; solución de los contrarios: monopolio moderno.

EI yugo económico del monopolio era intolerable para era clase que después de tres siglos deviene fuerte y poderosa. En trescientos años de dominación los españoles establecidos en América, los criollos latifundistas han conseguido aumentar a producción. Las materias primas se acumulan. Los cueros, los granos, el sebo, codiciados por el comercio extranjero tienen salida, porque España prohíbe comerciar con otros países. Ella ha implantado un monopolio rígido. Nace entonces el descontento. Don Bartolomé Mitre, historiador y político argentino, escribe en la Historia de Belgrano: a la sombra de los intereses económicos venía elaborándose la idea revolucionaria.

¿La revolución de la independencia fue un movimiento de emancipación integral?

Determinismo económicoLa revolución de la Independencia estuvo determinada económicamente, don Justo Sierra escribe: "Alguna vez los virreyes favorecieron la formación de grupos, no de enemigos de España que no los había y que estaba personificada en el soberano bribón don Fernando VII que en América aparecía como una víctima infortunada y digna de todo amor, sino de españoles que monopolizaban la explotación administrativa de la colonia, y que por medio de las audiencias, el alto clero y los encumbrados gremios mercantiles como el Consulado de México pretendían tutorear al virrey mismo".

Así nacen las luchas por la Independencia. En algunos países como la Argentina la lucha por la emancipación se inicia con caracteres francamente comerciales, (comercio de productos del latifundio), mientras en otros países tomaban el aspecto de simple liberación de impuestos. Ingenieros dice: "la necesidad de la emancipación económica determinó aciertos grupos a luchar por su emancipación política para dejar de ser una clase económicamente inferior respecto de la constituida por los peninsulares. Estas necesidades fundamentales encontraron una bandera doctrinaria en las ideas difundidas por los fisiócratas y los enciclopedistas que algún camino habían hecho en España durante el reinado liberal de Carlos III”.

Es así como florece la paradoja del injerto de la ideología francesa revolucionaria antifeudal, apuntalando la revolución de la independencia americana desembozadamente latifundista y feudal. Mientras en Europa, en la Francia, los revolucionarios atacaban el latifundio y la gran propiedad, en América en el mismo fraseario, se sostenía ese régimen. Los criollos aprovecharon o utilizaron la ideología importada de Francia. La ponían al servicio de sus propios intereses, con ríos al de las castas gobernantes españolas.El historiador y economista argentino Echeverría, reafirmado esta tesis, escribe: "La sociedad americana estaba dividida en tres clases opuestas en intereses sin vínculo alguno de sociabilidad moral y política.
1° el clero, los togados y mandones;
2°, los enriquecidos por el monopolio y el capricho de la fortuna;
3° los villanos llamados gauchos y compadritos en el Río de la Plata, cholos en el Perú, rotos en Chile, léperos en México. Las castas indígenas y africanas eran esclavas y tenían una existencia extrasocial. La primera gozaba sin producir y tenía fueros de hidalgo. Era la aristocracia compuesta en su mayor parte por españoles y muy pocos americanos. La segunda gozaba ejerciendo tranquilamente su industria y comercio, era la clase media que se sentaba en los cabildos. La tercera única productora por el trabajo manual componíase de artesanos y proletarios de todo género. Los descendientes de las dos primeras clases que recibían alguna educación en América o en la Península fueron los que levantaron el estandarte de la Revolución".

Para significar las limitaciones de la Revolución de la Independencia y concretar su significado a la liberación de una clase social fuerte económicamente, pero políticamente oprimida, veamos lo que decía la representación de los hacendados de las campiñas del Río de la Plata al Virrey don Baltazar Hidalgo de Cisneros en setiembre de 1809, en el expediente formado para proporcionar ingresos al erario por medio de un franco comercio con la nación inglesa. Decía la representación:"Hay verdades tan evidentes que se injuria ala razón con pretender demostrarlas. Tal es la proposición de que conviene al país la importación franca de efectos que no producen ni tiene y la exportación de los frutos que abundan hasta perderse por falta de salida".

"Estas regiones producen un millón de cueros sin las demás pieles, granos y sebo que son tan apreciables al comercio extranjero, llenan todas nuestras barracas en oportunidad para una activa exportación"…“A la libertad de exportar -continúa- sucederá un giro rápido que poniendo en movimiento los frutos estancados hará entrar en valor los frutos de los nuevos productos".

Estos son los votos de veinte mil propietarios que represento, terminaba el memorial, firmado por Moreno, gran proletario, prócer de la Independencia Argentina, cuyas cenizas fueron arrojadas años después por los agentes de España al Océano Atlántico.

En las comarcas argentinas que se encontraban en una situación deplorable, debido a que la metrópoli no permitía ninguna influencia extraña, se observa claramente las causas económicas que precipitaron la Independencia.

Molinari piensa que en las colonias españolas las guerras de la emancipación tuvieron por promotores a los aspirantes a los puestos civiles y militares que querían expulsar a los funcionarios metropolitanos para ocupar sus puestos.

La significación del héroeDentro de este determinismo económico, se preguntarán muchos, ¿qué papel juegan los héroes? -al significar la influencia del factor económico no he querido regatear la importancia del héroe en la Historia, del héroe en el sentido de Carlyle, ni menos la de los héroes de la primera emancipación. Bolívar, San Martín, Hidalgo, cobran un inusitado valor aplicándoles la concepción de Plejanov. El héroe, según el socialismo ruso, no hace sino interpretar, intuir, dirigir los anhelos vagos e imprecisos de la multitud, pero está siempre determinado por la clase social revolucionaria a quien representa. Precisa limitar el radio de acción del héroe y al par exaltar la necesidad del héroe. Los héroes de la Independencia recogieron y expresaron victoriosamente la necesidad de su clase. La mayoría de los héroes venían de la clase dominante e ilustrada, militares, clérigos, intelectuales. Su acción concretábase a las aspiraciones de esa clase, por eso la independencia no ha sido un movimiento de emancipación integral. Pero, en cada movimiento de clase, la clase que se libera encarna o pretende encarnar en un momento dado, el anhelo total del pueblo. Ahí están los ejemplos históricos de las Revoluciones Francesa, Inglesa y Norteamericana.

Yuxtaposición de razas y de sistemas políticos.

Coexistencia de etapas socialesDe la síntesis de la colonia surge su negación: la república, otra tesis que alimenta también su antítesis. El sistema republicano representa la autonomía de los terratenientes de la corona española, de los gamonales como se les llama en el Perú, subsistiendo en el fondo, como hemos visto, el régimen feudal heredado de España. Lo único que cambia son los nombres, las denominaciones. La esencia de las instituciones no varía. Se prolonga la gran paradoja de la ideología francesa antilatifundista, en organizaciones feudales. Se yuxtaponen sistemas políticos, así como la raza blanca se yuxtapone a la india sin conseguir amalgamarse con ella profundamente. Y sin darnos cuenta de la ironía que encierra superponer el gorro frigio de la democracia francesa al indio con sarape o con poncho, símbolos de su atraso y explotación, nos ufanamos de haber alcanzado la igualdad, la fraternidad, la libertad...La América Latina agrícola íntegramente y con pequeñas industrias típicas, incapaces de abastecer las crecientes necesidades del pueblo deviene campo propicio para la colocación de mercaderías extranjeras. El régimen capitalista que en Europa y Estados Unidos ha evolucionado hacia un Imperialismo franco concurre a fortalecer a la clase dominante porque necesita facilidades y ventajas, propicias a sus industrias. Es así como se acentúa el desequilibrio de nuestra vida social. En América Latina no ha ocurrido una evolución lógica y normal, al igual que en las sociedades europeas, o en los Estados Unidos. Las diversas sucesiones de sistemas no han creado entre nosotros una evolución orgánica. Antes bien, hay una superposición de diversas etapas sociales.

Las sociedades primitivas representadas por tribus salvajes muchas veces antropófagas; las sociedades bárbaras, etapa en que se encuentran los indígenas que tuvieran antaño comienzos de civilización -truncada por la conquista y por su propia decadencia; la clase de los terratenientes con mentalidad del siglo XV y por último gentes de las ciudades y de las grandes capitales, núcleos industriales -México, Buenos Aires, Río de Janeiro, Santiago, Lima- que piensan a la moderna, muchas veces en francés y en inglés. Todos estos estratos sociales coexisten en abigarrada mezcla. Ninguno ha desaparecido para sustituirlo al otro, antes bien, guardan su autonomía y hacen su vida apenas rozándose. Este es el más trágico y tremendo problema de nuestra América.

En los Estados Unidos del Norte no ocurre parejo suceso. La sociedad norteamericana ha evolucionado normalmente, eliminando los residuos de anteriores períodos prehistóricos. Los llamados aborígenes, que se les viste espectacularmente con plumas y trajes primitivos en los tablados y ferias burguesas, muchas veces para estrechar la mano de Mr. Coolidge, son hombres incorporados ya a la civilización yanqui.

El Estado en América Latina, representa esta indefinida fluctuante realidad social. Si en Europa el Estado es el producto de una clase, en América Latina no lo es. El Estado si bien es órgano de las clases ricas entre nosotros, vacila entre la clase latifundista o la casta de los agentes del Imperialismo, semi-industrializante. Por eso se presenta encarnándose en un hombre o en una camarilla.

Nuestra América democrática o antidemocráticaLa Independencia no destruyó el latifundio; lo afirmó. Las ideas de los liberales o radicales franceses, perdieron su valor subversivo, instaurada la república. Los esclavos no se libertan inmediatamente pese al afán democrático. La esclavitud de los negros subsiste en el Brasil hasta 1880, en los Estados Unidos y en Perú hasta 1860. Mal grado el grito inicial de emancipación, la esclavitud del indio continúa. El aislamiento, caro al terrateniente, única clase triunfante de la Revolución, determina la división y subdivisión de los antiguos virreinatos españoles, en muchas repúblicas. Todo esto sucede porque las bases económicas sobre las que descansa la sociedad son feudales. El feudalismo necesita del siervo de la gleba y América con instituciones medievales, antidemocráticas, tenía que recurrir al esclavo indio o negro.

El problema de América Latina se presenta único, típico. En América Latina no existe democracia porque la realidad es feudal. Nuestros países agrícolas, con castas explotadoras, aliadas del imperialismo, están muy distantes de la democracia europea y mucho más lejos aún de la democracia formal.Precisa, pues, buscar y descubrir la realidad de América; no inventarla.

El fracaso de dos importaciones europeas: la conquista y la República nos dan la gran lección histórica dc buscarnos a nosotros mismos.
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