miércoles, marzo 14, 2012

El Cálculo del Optimista


Revista Caretas

Tras el viraje del gobierno actual, Alan García reaparece con libro que reinvindica la continuidad.

Con casi 200 páginas de arengas optimistas publicadas en la semana de Navidad, el ex presidente Alan García orquestó el momento de su reaparición pública. La presentación de su libro "Contra el Temor Económico: creer en el Perú" fue precedida por entrevistas ofrecidas en prensa y radio.

García ha dosificado su nueva vida pública como ex presidente y hasta ahora solo había declarado sobre temas muy puntuales. Más específicamente, se mostró a favor de la conformación de la "megacomisión" para investigar su gestión. Ahora saluda el giro del gobierno con la designación de Óscar Valdés como primer ministro y en su agenda de hoy la clave parece estar en la reivindicación de una palabra políticamente incorrecta: "continuidad".

Richard Webb, ex presidente del BCR invitado a comentar la publicación, compartió el esquema de desarrollo impulsado por las nuevas tecnologías en el que AGP basa parte de su optimismo. "Yo no soy aprista, soy alanista", confesó. Puso como ejemplo un pueblo que visitó el año pasado, en el que solo dos personas tenían teléfono y que hoy habría alcanzado una penetración telefónica del 50%.
El ex ministro de Economía, Luis Carranza, respaldó la proyección de García al considerar que sí era posible alcanzar un crecimiento del 7% en el año 2012.

Este es el decimocuarto libro del líder aprista, quien además adelantó estar escribiendo un volumen de oratoria con más de 500 páginas.

En el que fue presentado esta semana, sin embargo, más que la lírica de las plazas prima el discurso del político converso y el desarrollo de ideas que García subrayó una y otra vez a lo largo de su segundo mandato. Aquí extractos.

SOMBRAS DE ROOSEVELT

"Hoy, el mundo parece estar lleno de malas noticias y de incertidumbre. Sin embargo, los Nostradamus que anuncian la crisis están equivocados. Su actitud solo obedece a la condición natural del espíritu humano: la duda es el camino al conocimiento, pero también al temor".

Para García, los tiempos actuales no son comparables a los de la Gran Depresión. Y rescata a Franklin Roosevelt, el líder que enfrentó aquel trance, para recordar que "lo único a lo que debemos temer es el temor mismo". Como insistió durante su propio gobierno, "el deber actual de los gobernantes y de los líderes de opinión es comparar la dimensión de las crisis pasadas con los actuales problemas, ser conscientes de las nuevas e inmensas energías del mundo de hoy, y devolver con ello a los productores, a los mercados y a los consumidores la serenidad y la confianza. Se necesita un discurso contra el temor".

AGP aprovecha para criticar a los dirigentes de las potencias. "Tienen un discurso de banqueros, pero no de conductores políticos", lamenta. "En ausencia de un liderazgo tan claro como el de Roosevelt, las visiones catastróficas continúan circulando, creando miedo y desconcierto".

"Quienes participan del pesimismo olvidan que, hace cien años, el número de seres humanos apenas superaba los mil quinientos millones, que su alimentación, salud, ex¬pectativa vital y consumo eran mucho menores en cantidad y calidad, y que el porcentaje de pobres era mucho mayor. Todo esto sobre el mismo planeta en el que los países lu¬chaban sangrientamente por el «espacio vital» productivo, sin el cual las sociedades sucumbirían. Existía un pesimis¬mo similar al actual. Pero fue ese sistema de creencias, esa actitud fatalista, lo que condujo a una gran parte del mun¬do hacia el fascismo y la guerra".

"La respuesta pesimista será que, a pesar de esa fortaleza na¬ciente, aún existe mucha pobreza e injusticia. Es verdad, unos ochocientos cincuenta millones de personas -el 13 por ciento de la humanidad- sufren desnutrición cróni¬ca y para ochocientos cuarenta millones la esperanza de vida es aún menor a los sesenta años. Otros mil doscientos millones de personas todavía no tienen energía eléctrica y agua potable. Pero que quede claro que no hemos sido ex¬pulsados de ningún paraíso, y que no es científico afirmar que hay una receta que nos devuelva a algún paraíso de so¬lución total e inmediata. No debemos olvidar que hace cin¬cuenta años esos mismos temas afectaban al 50 por ciento de la población mundial, que era de dos mil quinientos mi¬llones. La vida es un proceso en el que cada día se sabe más, se produce más y se tiende a vivir con mayor bienestar".

"Recién en los últimos veinte años se han aplicado procesos más eficientes en el comercio, pero será a partir de ahora que el pensamiento científico interactivo, la velocidad tec¬nológica en la producción y el mercado individualizados y comunicados multiplicarán exponencialmente el creci¬miento y masificarán el acceso a los bienes y servicios".

"En los últimos diez años, el Perú democrático escogió el camino de orientarse al mundo, de conectar su economía con la productividad y con el consumo de muchos otros países, escogió reducir las barreras de ingreso de las tecnologías, productos y ca¬pitales, y negociar, en condiciones favorables, importantes acuerdos comerciales y económicos con grandes áreas del mundo.

El resultado ha sido, hasta este momento, satisfactorio en producción, reducción de la pobreza, generación de empleo, reducción de la desigualdad y afirmación de la democracia descentralista. Pero también ha sido impor¬tante el avance en la actitud espiritual, una reforma del alma impulsada desde abajo, desde los avances materiales concretos, para construir una mentalidad victoriosa y una actitud triunfadora, que retroalimenten, a su vez, los ob¬jetivos".

"Creímos necesario impulsar la racionalidad y el realis¬mo, y al mismo tiempo la serenidad, para que la política no cayera en la manipulación de los instintos o de los sen¬timientos estimulados por frases y falsas promesas. Siempre he creído que la combinación histórica entre el naciona¬lismo cerrado y el socialismo vertical conducen a torpes imitaciones del nacionalsocialismo".

"Hoy, al concluir 2011, puedo afirmar sin duda alguna que ese modelo conservador y tradicional ha sido totalmen¬te derrotado. Ha sido derrotado en el Perú, en el empleo, con la creación de dos millones quinientos mil empleos en cinco años, versus la destrucción de los puestos de traba¬jo y su sustitución por puestos artificiales subsidiados por el Estado en los países del socialismo del siglo XXI. Pero también se ha derrotado al modelo venezolano en el creci¬miento económico, y en el aumento del ingreso promedio de la población".
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