lunes, febrero 16, 2015

¿Sin voto preferencial?

Por Javier Barreda 

Nuevamente, el voto pre­ferencial es culpable que la democracia peruana y que algunos partidos sean tan diminutos y poco repre­sentativos. Los participantes del llamado diálogo han anunciado una “reforma electoral” y con ello la eliminación del voto preferen­cial. La eliminación del voto prefe­rencial no mejorará la democracia. Es como creer que se formaliza la fuerza de trabajo reduciendo dere­chos laborales. Lo central es cómo se constituyen partidos reales, con voluntad institucional y dinámicas permanentes. Veamos:
1- El voto preferencial en razona­miento de opinólogos y de científi­cos electorales, corroe los partidos, diluye identidades, fomenta indis­ciplina y promueve transfuguismo. Pero no se dejará de elegir a un “co­meoro” o “robacables” eliminando el voto preferencial. También pue­den ser elegidos en una lista cerra­da, si se ubican entre los primeros lugares (y lo pueden).
2- El voto preferencial no deter­mina la calidad de la representa­ción. Más se explica por la natura­leza del partido o del movimiento y por los criterios que tienen las diri­gencias para conformar sus listas. El elector que usa el voto preferencial recibe la oferta electoral (las listas de candidatos) de los partidos. Las cualidades de la lista es lo principal; el voto preferencial no afecta la de­mocracia si la lista es representativa y de capacidades.
3- Sin el voto preferencial, en un sistema de alta debilidad institucional y con “partidos familiares”, “partidos mercantilizados” o “partidos-empre­sa”, se configurarían listas cerradas en forma de “notables” (santificados con alguna forma “democracia inter­na” que ya la ONPE permite) y los pri­meros lugares serán tomados por los decisores de los partidos o movimien­tos. No podría ejercerse la opción de elegir lo que uno cree mejor de cada lista. El orden “impuesto” se acataría.
4- Con partidos sin base, el or­denamiento estará a cargo de los “notables”. ¿Usted cree que algunos de los participantes en este diálogo, dejarían los primeros lugares de sus acotados partidos? Por ello, se pue­de perfeccionar el voto preferencial, pero eliminarlo alejará más a la ciu­dadanía de la representación demo­crática y desmovilizaría a los cuadros emergentes de partidos más dinámi­cos, que se colocarán al final de cada lista como relleno, cumpliendo las cuotas en un ritual electoral, muy poco democrático.
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