Escribe 饾棓饾椆饾棾饾椏饾棽饾棻饾椉 饾棪饾棶饾棸饾椉 饾棤. 饾棨.
La reorganizaci贸n que requiere el manejo de la cosa p煤blica nos obliga a la formaci贸n de un programa de gobierno, en el cual todas y cada una de las actividades que concierne desempe帽ar a la administraci贸n del estado, sean contempladas, como sin duda alguna no Se ha efectuado hasta hoy, desde un punto de vista estrictamente cient铆fico, o t茅cnico, para hablar con m谩s propiedad. Es decir que debemos tecnificar la acci贸n gubernamental, para evitar en el futuro la repetici贸n de hechos, que como los que vamos a se帽alar desorganicen nuestra producci贸n, o mejor dicho nuestra econom铆a total.
La falta de t茅cnica en la administraci贸n estatal no es dif铆cil de comprobar entre nosotros En efecto, la oligarqu铆a que durante todos nuestros a帽os de vida republicana ha gobernado al pa铆s, a pesar de ejercer un dominio absoluto en el manejo de la cosa p煤blica no ha sabido aprovechar, por falta de esta t茅cnica, de todas ventajas que su situaci贸n les brindaba es as铆 como, a pesar de que esa oligarqu铆a estaba compuesta en su mayor parte por vuestros grandes terratenientes, nuestra agricultura ha sido una industria bamboleante e incierta por haber carecido de una suficiente protecci贸n del Estado. Por este motivo se explica que no haya existido ni un Ministerio de Agricultura ni un Banco Agr铆cola que sirviera para protegerla constituyendo como constituye la ra铆z de nuestra econom铆a integral.
Quiere decir entonces que por falta de t茅cnica los que han tenido en su mano la administraci贸n p煤blica no han sabido utilizarla en su autodefensa.
As铆 como peligran los estados por la penetraci贸n capitalista incontrolada constituyendo el fen贸meno que se denomina imperialismo econ贸mico, no es aventurado afirmar, si se permite la figura, que existe tambi茅n un fen贸meno del imperialismo t茅cnico, es decir la penetraci贸n, econ贸micamente perjudicial. que efect煤an organismos, o instituciones, de t茅cnica m谩s depurada, en pa铆ses, como el nuestro, de t茅cnica industrial primitiva o rudimentaria.
Capital abundante y t茅cnica depurada en su manejo son los factores que est谩n motivando el traslado de nuestras empresas agr铆colas nacionales a manos de empresas agr铆colas ex贸ticas. No basta el simple hecho de poseer capitales suficientes para la explotaci贸n de tal o cual industria, precisa simult谩neamente un cabal conocimiento en la distribuci贸n de ellos: por eso los organismos industriales que lo poseen son capaces de realizar una competencia funesta a los que no lo poseen.
Es indudable que posteriormente a la guerra mundial hemos sido poseedores de capitales que por no haberlos sabido manejar los hemos perdido. Nuestros productores, con un grave desconocimiento de las leyes o principios econ贸micos han sido los principales causantes de su propia ruina, y el Estado que ellos mismos han controlado, por ese mismo desconocimiento, no les ha prestado la protecci贸n debida. No es pues natural si se investiga el fondo mismo de las cosas, hacer depender nuestro serio desequilibrio econ贸mico, como estamos acostumbrados a hacerlo, de factores exclusivamente externos. Muy f谩cil es decir ¿qu茅 culpa tenemos de que nuestros productos est茅n sufriendo grave crisis en los mercados extranjeros?, pero ser铆a muy dif铆cil dar respuesta satisfactoria a esta pregunta ¿d贸nde est谩 el fondo de reserva que creamos en 茅poca de bonanza?
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Elevemos pues la palabra T脡CNICA, al rango que le corresponde en la pol铆tica del estado, organicemos nuestras actividades econ贸micas de producci贸n, consumo y distribuci贸n de la riqueza, para que, conforme lo propone Haya de la Torre, mediante la organizaci贸n de sociedades o sindicatos, puedan estar representados en el gobierno del Estado, por intermedio de sus personeros m谩s leg铆timos, es decir, de los t茅cnicos en cada una ellas, hasta constituir, como lo propugna una efectiva democracia funcional.
Creados nuestros organismos, organizado nuestro sistema, ser谩 posible el encausamiento del capital y de la t茅cnica que importamos del extranjero, factores estos de la producci贸n que filtr谩ndose a trav茅s de los organismos estatales necesarios, puedan ser puestos sin peligro de competencia perjudicial a disposici贸n de nuestros productores aut茅nticamente nacionales.
Ellos marcar谩n rumbos certeros y constantes a nuestra pol铆tica econ贸mica.
Esta es una r铆e las tantas labores que toca desempe帽ar, o ejercer, al ESTADO DEFENSA, que pretende constituir nuestro gran partido aprista.
Lima, Agosto de 1931.
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Fuente:
APRA. 脫rgano del Frente 脷nico de Trabajadores Manuales e Intelectuales. Tomo IV, N° 1. Lima, de setiembre 1931, p. 5.
Reeditado por : UNIDAD SARMIENTO

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