sábado, julio 29, 2006

Alan García, de la crisis de entonces a la austeridad de ahora

LIMA, PERU.- El presidente electo de Perú, Alan García, asumió la presidencia ayer viernes 28 de julio, en la ceremonia de cambio de mando realizada en la sede del Congreso en Lima.
Por David Blanco Bonilla

LIMA.- Alan García asumió ayer la presidencia de Perú con un claro deslinde de su primera gestión (1985-90), que concluyó en una crisis generalizada, y la firme promesa de impulsar la reforma del Estado y la lucha contra la pobreza con austeridad.

Con un mensaje enérgico, lleno de propuestas y detalles, aunque también disperso, García confirmó que se encuentra ante la oportunidad "histórica" de impulsar a su país hacia el desarrollo y, de paso, limpiar su imagen seriamente deteriorada al término de su primera gestión. Y es que en 1985 fue presidente con 36 años de edad y condujo un gobierno lleno de promesas y retórica efectista para las masas, pero totalmente descontrolado en su política fiscal y económica, así como plagado de decisiones que, a la larga, le aislaron de la comunidad internacional.

Su noviciado gubernamental también debió afrontar el fortalecimiento de la "guerra popular" llevada adelante por el grupo maoísta Sendero Luminoso, que causó grandes destrozos al punto de generar pérdidas por unos 25.000 millones de dólares, un monto similar al de la deuda externa peruana de entonces. 21 años después, y en su segundo intento de llegar al Palacio de Gobierno, tras perder en el 2001 frente a Alejandro Toledo, el centro-izquierdista logró vencer los temores de sus compatriotas, el 58 por ciento de los cuales que afirmaba que "nunca" votaría por él.

El pasado 4 de junio derrotó en una segunda vuelta al nacionalista Ollanta Humala, en unos comicios que demostraron las grandes fisuras sociales, económicas, políticas y raciales existentes en el país andino.

El ahora el nuevo gobernante admite, por eso, que muchos de sus votos fueron "prestados" y provinieron de aquellos pobladores que temían a los postulados nacionalistas o a una eventual radicalización de las políticas estatales.

Los electores también le dieron una nueva oportunidad después de que reconociera que su juventud le jugó una mala pasada y ofreciera que se reivindicaría con un exitoso segundo mandato. García ha heredado de Toledo un Estado con buenas cifras macroeconómicas, aunque él las considera "no tan buenas", pero también el gran reto de comenzar a pagar la "deuda interna" con 13 millones de pobres. Cinco millones de estos peruanos están bajo el umbral de la extrema miseria, con menos de un dólar al día para sobrevivir, y forman parte de un "cinturón" que rodea a las grandes ciudades y fundamentalmente se concentra en barriadas costeras y poblaciones andinas y selváticas.

Hacia ellos ha dirigido García las intenciones de su nuevo gobierno, con el anuncio de un drástico recorte en los gastos estatales para destinar esos recursos a electrificación, irrigación, desarrollo de infraestructura y mejora de hospitales. "Vivimos en peligro de caos y desorden, la mayoría votó contra el Estado, contra la frivolidad y el escándalo", matizó, al resaltar la ausencia de legitimidad democrática, la corrupción judicial y, sobre todo, el despilfarro.

El líder del histórico Partido Aprista Peruano (PAP) rechaza la posibilidad de acercarse a propuestas nacionalistas como las del venezolano Hugo Chávez o el boliviano Evo Morales, aunque una de sus primeras medidas será buscar la renegociación de los contratos con las mineras y firmas de explotación de gas. Como presidente peruano número 74, García asumió ayer el reto de transformar a su país en una fecha simbólica: el 185 aniversario de la independencia nacional.

Los analistas aseguran que si logra concretar sus promesas habrá emulado a su admirado Nicolás de Piérola, un histórico caudillo que fue dos veces presidente de Perú en las últimas décadas del siglo XIX. Piérola dirigió un primer gobierno de facto que culminó en medio del desastre de la derrota en la guerra con Chile (1879-1883), pero después cumplió una segunda gestión constitucional que le permitió sentar las bases del ingreso de Perú en la modernidad del siglo XX.
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1 comentarios:

edison dijo...

quien a escrito este blog, tal parece que es un buen compañero
decir que la juventud le jugo una mala pasada.
los hechos no fueron mala pasada, lo que ocurrio fueron actos de corrupcion, a dietsra y sinietsra, asi que por favor no vnegana engañar a la egnte.
y aquellos que votaron por alan garcia, solo votaron por su bolisllo y porque la decadencia moral les ha llegado a ese 52% de peruanos.
hechos y no palabras, los ladrones deberian estar en la carcel y no decir que los delitos prescriben,
viva el peru

 
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