martes, febrero 21, 2012

HAYA DE LA TORRE, 117 Años de una leyenda de creación


Por el Ing. Juan Orlando Orrego Sevilla

Cualquier ponencia sobre Victor Raul Haya de la Torre, es difícil de elaborar, justo en estas fechas que se conmemora los 117 años del natalicio del fundador del aprismo. 

El aprismo que Haya de la Torre construyo nació, en circunstancias en que la nacionalidad peruana estaba grávida de su nacimiento en aquellos turbulentos tiempos de la década de 20 en siglo pasado. Decía, Antenor Orrego, “… las condiciones económicas, sociales, morales y políticas lo habían engredando en las entrañas mismas del pueblo…”. Haya de la Torre, es a todos luces, función de su teoría y visión política, un aglutinador no solo de masas, sino, es un político excepcional, es el punto de convergencia de una generación que polariza el pasado en lo que tiene de vital y el porvenir en lo que tiene de trayectoria humana. 

El Fundador del aprismo fue un crítico permanente de su misma aportación doctrinaria. Estudio y vio con admirable precisión el problema marxista de la revolución indoamericana. Apartándose del sesgado análisis neo y pseudo académico, así como, de lo libresco de esos análisis que siendo simplistas pretendieron mimetizar en América la plantilla revolucionaria de otros continentes y realidades distantes. Apartándose del verbalismo maquinal y automático del trópico que tendió siempre a una imitación literal. Para ello, Haya de la Torre nos lego a todo sus herederos no solo el sublime arte de lo político, sino también el estudio permanente y serio de la realidad económica y social de nuestros pueblos, de nuestros pueblos – naciones, solo así, la doctrina aprista puede encarna una vasta fuerza liberadora multitudinaria de hombres libres y bien.

YO NO DISCUTO, YO HAGO

Efectivamente, Haya de la Torre, a pesar de su gran talento polémico, ha hecho e hizo. No hay otra replica para la acción del fundador del aprismo, que otra acción de igual y superior nivel vital. Haya de la Torre fue un hombre de acción. Podríamos compararlo solo a los grandes capitanes de la Independencia. Mas aun, su grandeza, transcendencia y gran envergadura estará en función de que él nunca movilizo, como fuerza esencial, las bayonetas y los cuarteles; movilizo en primer término las fuerzas civiles de la Nación. Como lo hemos dicho, el héroe civil. El martirologio aprista esta rebosante del héroe de la masa anónima, que esta, reclamando aun su Plutarco para una nueva serie de vidas ejemplares.

Haya de la Torre, nos educo para vitalizar permanente nuestra fe, renovar nuestros convencimiento, si realmente quiere ser aprista, lo principal es ser un hombre libre, un creador permanente que aspira a dar, a generar condiciones a sus semejantes que les permita vivir con optima dignidad humana. 

El legado de aprismo de Haya de la Torre puede simplificarse en el renunciamiento de los vicios del placer normal de cualquier individuos social, a la disposición siempre a rectificar nuestra fe y convencernos de nuevo de en este hoy, así como, ayer que lo aprendido hará que nuestra lucha social dignifique la condición humana de nuestro pueblo – nación. Porque, Haya desde la inmensidad de su reposo eterno nos dice: ¡Que importa que no digan que no hemos contradecidos, y que por nuestras contradicciones nos objeten y nos hayan combatido durante 8 décadas, que importa que hayamos sufrido en el amor propio, eso es nada, si tu lealtad nunca se ha roto y destella en el inmenso universo de nuestro pensamiento! Matemos la vanidad y exaltemos el orgullo; matamos los honores y exaltemos nuestra dignidad. El aprismo es creer, es crear y creer de nuevo, es estar en aptitud para una nueva creación, una nueva renovación.

Compañeros aquí no hay revisionismo, ni claudicación; aquí lo que hay es aprismo puro, porque, Haya no inculco a aprender a convencernos, a aprender también a degollar nuestro convencimiento. Porque el único medio para renovar nuestra creencia en el aprismo de Haya, es rejuvenecer y vitalizar nuestra FE, en base al entendimiento nuevo del espacio tiempo-histórico, eso nos permitirá mantener una eterna facultad creadora de espíritu aprista, porque el aprismo significa libertad en toda su integra plenitud. 

Por ello, el aprismo según hoy al recordar 117 años de natalicio del fundador nos pide dejar de lado en el APRA, el fanatismo, egoísmo, el sectarismo, el académico, el secuaz, el prosélito, porque son hombre malos que no aprenden a converse de nuevo.

Apristas, hermanos todos de corazón, como hombres libres y de bien, aprendamos a convencernos de que somos mas que un partido político, somos una doctrina de fe, de cambio renovador, y que aunque hemos matar una creencia del ayer, es solo para ser libres, y como el ave fénix renacer; y ser en si esencia creadora en este siglo como lo fuimos en el ayer. Cuando hayamos conseguido a cada instante, convencernos de una nueva cosa y cuando a cada instante también, mates una certidumbre doctrinal habrás logrado la integridad de tu libertad ideológica, de tu conciencia política, y de tu dignidad humana pero sobre todo habrás entendido en su inmensa la grandeza a Haya de la Torre, solo así, podrás decir ¡SOY APRISTA! ¡SOY HAYISTA!; Y  Haya, el c. Jefe, el Maestro de esa indoamericana multi-racial y en permanente evolución, en su reposo eterno podrá descansar verdaderamente en paz, pues, que logro “después de su muerte, la Victoria”, ya que su pueblo nación logro totalmente su libertad y su justicia social.
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