miércoles, julio 05, 2017

ALAN GARCIA: reconoce sus errores y analiza los excesos de sus opositores

Por c. Alan Garcia Perez
Presidente del APRA

No soy quien se presente como víctima o perseguido. Sé que en mi vida pública, especialmente en su primera etapa, he cometido errores, por exceso ideológico unos, por vanidad, incapacidad o inexperiencia otros. Y sé que soy y seré controvertido y criticado, pero no les echo la culpa de mis errores a los adversarios. 

Me critico yo mismo conforme más años pasan. Y estudio y pienso en la vida de otros gobernantes, Piérola por ejemplo, cuyas horas de error supo compensar con un gobierno fecundo. Aprendo de ellos. Sé que para un político, como diría el poeta, todo lo vivido cual charco de culpa en la mirada, ayuda a servir mejor al país.

Pero al lado de los que disienten y critican con justicia, existen los rivales que para abrirse un espacio, cometen excesos y calumnia. Hace muchos años compartía las aulas universitarias con personas a las que consideraba inteligentes y con futuro. Ellos desde el comunismo proponían un país colectivista y estatal. Yo era aprista y creía en la democracia libertaria y en la necesidad de aprovechar los avances de la tecnología, del capital y los mercados para un proyecto de justicia social. Pero por las circunstancias, el mensaje o la constancia me tocó llegar primero a cargos de responsabilidad y allí comenzó un enfrentamiento que fue más allá de la crítica y la competencia. Resulté ser culpable de su "postergación" o de sus lugares secundarios. Y en vez de rectificar su discurso y convencer a la mayoría con inteligencia, optaron con la lógica del terrorista por eliminar al obstáculo de cualquier manera.

Todo gobierno tiene cosas positivas y errores, especialmente si se hereda una deuda gigantesca y un terrorismo desatado y no se está preparado, como nadie lo estaba, para hacerles frente. Soluciones a posteriori muchos las aportan, pero antes ninguno. Y sin embargo, a pesar de la inflación por la deuda o de la inseguridad por el terrorismo, al final el Apra con una votación importante no parecía consumido por su primera experiencia de poder. 

Entonces debían eliminar el obstáculo de otra manera: enlodándolo. Por eso, proyectaron en mí sus propios apetitos y resulté "dueño de una casa de 10,000 metros al lado de la de Julio Iglesias, de 40 millones de dólares de entonces (1991) en bancos como el Santander"; un portero de estadio de Miami resultó el gran "investigador" que orientó tiempo y millones del Perú con pseudodatos que le habían enviado desde aquí. Y un proyecto fascista y montesinesco, para el que también resulté obstáculo, terminó imponiéndose. Afronté todo ante fiscales, la calumnia se cayó, me absolvió la Corte Suprema, pero tras el golpe nombraron otra y asaltaron mi casa para eliminarme.
Total, los viejos adversarios universitarios contribuyeron a crear un proyecto que los excluyó a ellos mismos. Peor aún, me vieron Presidente otra vez. Pero con más experiencia y vida, el país creció más que antes, nadie puede negar que la pobreza retrocedió muchísimo y que avanzó el empleo o que la clase media se duplicó. Y allí, en la geografía y en la web (www.alangarciaperu.com.pe) están las 150,000 obras hechas en los cinco años. Entonces los adversarios de siempre y el gobierno debían destruirlas comenzando por las más visibles: el Estadio, los Colegios Emblemáticos, el Agua para Todos, los pueblos electrificados. Pero eso es como tapar el sol con un dedo, porque los jóvenes estudian, la gente va al estadio, se moviliza en el tren, o se alumbra en un millón de hogares más.

Por ello buscan ahora, como siempre, comprometerme en cualquier acto de inmoralidad cometido en otro nivel. Ya no tengo 40 millones, ahora cobré por reducir las penas o por las obras de agua, etc. Otra vez proyectan su inmundicia en mi alma. Me indagaron por dos años, asistí a las citaciones, entregué las pruebas de mi trabajo intelectual, pero también debo hacer respetar mis derechos ante acciones por encargo y de claro sicariato político.

¿No han aprendido que así vuelven a favorecer un nuevo proyecto continuista y fascistoide para el que soy obstáculo? Después serán excluidos y fracasarán, porque viven la microhistoria. A Piérola lo acusaron de inmoral, de traidor a la patria, etc. y ahora se celebra el centenario de su muerte. ¿Alguien se acuerda de sus acusadores? Hay que vivir y actuar en la historia de largo plazo. Y tener fe en su fallo centenario.
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