viernes, julio 07, 2017

XXIV Congreso Nacional del APRA.

A propósito del magno evento del aprismo peruano.

Por: Edgar Valdivia Isuiza

Luego de un largo devenir de convocatorias, postergaciones y controversias internas, el Partido Aprista Peruano, organización política y popular que con su fundación y agenda programática marco hitos en la política peruana, inaugura su XXIV Congreso Nacional, máximo organismo de dirección que le corresponde establecer líneas marco y aprobar temáticas trascendentes de carácter ideológico-doctrinario, orgánico y las líneas maestras del PAP sobre la política nacional e internacional.

CEl evento aprista se inaugura en una fecha histórica en el calendario de efemérides del Partido del Pueblo, se conmemora el 85° aniversario de la Revolución de Trujillo, cuando el 07 de Julio de 1932 bastiones apristas del norte del Perú irrumpieron contra la tiranía  del sanguinario gobierno de Luis Sánchez Cerro, que perseguía a sangre y fuego al pueblo aprista, una respuesta popular hastiados de las crueldades, la violencia y el odio del gobierno de turno, una aciaga época que dividió a los peruanos entre apristas y antiapristas, que ahora ha sido superada pero que, sin embargo, algunos sectores extremistas de derecha y los marxistoides de todo tinte intentan revivirla en el vano intento de fagocitar a la organización del aprismo.

El XXIV Congreso Nacional del PAP se realiza 15 meses posteriores a la debacle electoral del 10 de Abril dl 2016, era una exigencia natural de las bases apristas de todo el Perú, en consonancia con la autocrítica responsable y propositiva, que exigen resultados de esta naturaleza.

El evento orgánico que congrega a la representación nacional del mayor Partido organizado del país, pese a sus severas dificultades, congrega el interés de todo el país, converge con un necesario y profundo proceso de innovación y transformación en la dinámica de su relevo dirigencial en el máximo nivel de su estructura orgánica, cuya representación debe tamizar y recoger los sentimientos y convicciones del Perú profundo.

Además, debe marcar las pautas sustantivas de una necesaria prognosis reflexiva, que abra las rutas para la formulación de una Agenda Orgánica, Programática y Doctrinaria que apunte a evaluar crítica, propositiva y con gran enfoque constructivo el rol del aprismo en los próximos años en el contexto de los cambios sociopolíticos y tecnológicos del Perú y del mundo.

El aprismo requiere de componentes revitalizadores, la regionalización, descentralización y desconcentración de la estructura orgánica del APRA es uno de los temas que debe empezar a analizarse con mucha propiedad, aproximación que es compatible con el proceso que vive el país como Estado. Forjar liderazgos regionales y locales de calidad y competitivos debe ser el marco de proyección y de perfil del presente y del futuro. Ineludible compromiso con el Partido-Escuela.

El XXIII Congreso del APRA debe asumir el gran desafío histórico para establecer líneas de acción y objetivos estratégicos de envergadura, que pergeñen la modernización de su dinámica operativa acorde con el desarrollo tecnológico, que supere en forma definitiva el trauma de los padrones de afiliados, que se ha convertido en la raíz de conflictivos internos estériles, procedimiento que debe coadyuvar a identificar nuestras mejores potenciales de capital humano partidario para insertarnos en mejores y mayores términos en el tejido social peruano, acorde con las exigencias competitivas de Partidos Políticos de otros países en pujante desarrollo y con gran índice de desarrollo humano.

Es fundamental que paralelo a la temática electoral, que muchas veces envuelve en mayor proporción la agenda de estos eventos, se encamine un esfuerzo corporativo que deslinde las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas del Partido del Pueblo, que analice con propiedad las razones de la crisis de los Partidos peruanos entre los cuales se marca principalmente las controversias de intermediación entre la sociedad y el Estado, que da lugar que grupos económicos, los medios de comunicación y el Poder Ejecutivo de los Gobiernos logren prevalencia en la Agenda Nacional, escenario que perjudica y atenta contra la solidez de la democracia, cuya palanca básica precisamente son los Partidos Políticos, lo que exige una profunda catarsis orgánica para revertirla.

En este propósito el examen autocrítico que debe cumplir el APRA, debe conllevar a una idónea y contemporánea interpretación de la realidad peruana-indoamericana y mundial con miras a reposicionarlo, fortalecerlo y afirmarlo como Partido con ideología, doctrina y teoría económica propia. Se hace imprescindible el inicio de una sumatoria de esfuerzos cognoscitivos para promover, impulsar y realizar un dinámico debate responsable que congreguen una intensa y extensiva lluvia de ideas y aportes, que contribuyan  a generar documentos de trabajo como matrices de un reto de envergadura histórica. La democracia social que impulsa el APRA, requiere ser afianzada y percibida como una de las mejores rutas para hacer redistribución social y económica en consonancia con las libertades ciudadanas. Debe ponerse en el tapete deslindes precisos sobre la Integración  Latinoamericana, la Unión Europea, la Globalización, el Neoliberalismo, la Crisis de la Economía  Mundial, el relanzamiento del Perú al primer mundo, entre otras temáticas de primer orden a la luz del arquetipo ideológico del aprismo para encuadrarlas en la tipología de país que aspiramos construir en los próximos 30 años y en la víspera del bicentenario de la independencia nacional.

En otro contexto, es elemental enjuiciar lo que corresponde a la dinámica del proceso de descentralización y desconcentración de la estructura política y económica del Estado Peruano, su impacto en la consolidación de la democratización, la redistribución de la riqueza y el combate a la pobreza en el Perú. Asimismo, el nivel del desarrollo tecnológico y del conocimiento, es otra de las temáticas que debe ocupar espacio en la agenda, en la mira de fortalecer al país en su apuesta para construir palancas de valor agregado que consoliden las economías regionales y locales, entre otro rubros trascendentales para la viabilidad del Perú de ahora y del futuro.

En suma, requerimos un viraje importante en nuestro enfoque de hacer política, con propósitos centrales que rompan el tinglado de lo intrascendente y accesorio en el debate interno. La construcción de sociedades democráticas con justicia social es un compromiso del APRA con su historia, no perdamos el perfil en el XXIV Congreso, pongamos el paso inicial para forjar y construir el Aprismo del Futuro.
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